Fashion y feliz en tiempos de crisis - Las damas del street style

Fashion y feliz en tiempos de crisis

Me llamo Sonia, tengo 51 años y soy periodista... y este es un blog de estilo, un blog de looks low cost y arriesgados... Pero también es un blog de política. ¿Que cómo es esto posible? Pues en tiempos de crisis todo es posible... en tiempos de crisis todo es política.
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Las damas del street style

Estaba trabajando en un post sobre Iris Apfle con la idea de hacer una serie sobre las damas del street style, en realidad de las damas del estilo personal, cuando me sorprendió la muerte de Zelda Kalplan en pleno desfile de la Semana de la Moda de Nueva York.

Pero antes de empezar a hacerlo quisiera apuntar algunas cosas. La idea de mi blog no es, y nunca ha sido, hablar de tendencias de moda, y mucho menos de moda de pasarela y frivolidad, todo lo contrario. La idea de este blog es, y siempre ha sido, trasmitir un modo de vida en el que ‘gastar dinero’ no sea el objetivo para ser feliz, empleando como ‘excusa’ la ropa y el estilo personal.

Por ello, quizás resulte contradictorio que dedique posts a las grandes pasarelas, y más contradictorio aún que se los dedique a millonarias excéntricas adictas a la moda. Y es esto lo que quiero explicar. Mi interés en estas damas de la moda no es otro que resaltar el hecho de que al menos ellas se han dedicado a ser ‘diferentes’ (en muchos sentidos), a imponer estilos únicos e inconfundibles en la ropa que hacen y se ponen, en emplear la imaginación y el ingenio, y no limitarse a vestir lo que dictan los grandes diseñadores. Son mujeres que han luchado de una forma u otra por defender su derecho a la individualidad y eso es lo que a mi juicio las vuelve interesantes.

Zelda Kaplan

Como les decía, ayer moría en Nueva York a los 95 años Zelda Kaplan en pleno front row de la Semana de la Moda. Y nadie se inmutó, el desfile continuó mientras sacaban su cadáver del Lincoln Center, el show debía continuar… ni un minuto de silencio, ni una lágrima, pero seguramente ella lo hubiera querido así, porque si algo caracterizaba a esta nonagenaria habitué aún de los grandes clubes nocturnos neoyorquinos era eso de que el show debe continuar.

Extravagante hasta la saciedad, Zelda fue algo más que un ave nocturna, mucho más que una fashion victim. En su juventud luchó por que las mujeres pudiesen ser golfistas profesionales, siéndolo ella en primer lugar, y ese feminismo fue mucho más allá cuando en los años sesenta, setenta y ochenta se dedicó a recorrer las aldeas de África para luchar contra la mutilación genital femenina y el control de la natalidad (lucha con la que continuó hasta su muerte); pero también fue una gran defensora de la comunidad negra estadounidense (amiga personal de Fela Kuti, músico nigeriano y activista de los derechos humanos, a quien conoció en uno de sus viajes a Lagos en 1979) y de la latina, apoyando su música al pasar muchas de sus noches bailando (de joven fue también profesora de bailes de salón) en el Harlem hispano junto a su amiga Celia Cruz y su marido Tito Puente.

Y es precisamente en esos viajes a África donde Zelda adquirió el amor por los tejidos del continente con los que desde hace muchos años diseñaba su propia ropa, caracterizada por grandes y llamativos sombreros realizados con la misma estampada tela de sus túnicas, y por los exóticos accesorios que acostumbraba a lucir con orgullo.

Estilo propio por dentro y por fuera. Esa es la clave.