Fashion y feliz en tiempos de crisis
contador visitas


Bueno, pues ahí va. Llevo días anunciando que tengo un proyecto entre manos en el que he estado trabajando, y os lo voy a contar para que me digáis qué os parece.
En esas interminables horas de darle vueltas a la cabeza para encontrar una idea para salir de la crisis a la vez que le doy un cierto cambio a mi vida (quiero viajar más, decidir mis horarios, dejar de vivir con el fantasma del despido y la crisis sobre mi cabeza y ganar dinero haciendo lo que me gusta, como todos, imagino), me vino a la cabeza un lugar en el que hacía más de 20 años que no pensaba. Y ese lugar es “la casa de Joyce” (supongo que así es su nombre), una excéntrica inglesa bastante hippie y por aquel entonces ya una mujer sesentona que tenía una tienda igual de excéntrica que ella en su propia casa de Caracas (una casa de cuento, con un jardín un poco tenebroso y exuberante que crecía a su libre albedrío). Tenía orfebrería de todas partes del mundo, cajitas, pañuelos, sedas… merecía la pena ir aunque solo fuese para admirara la casa, las increíbles cosas que vendía y a ella misma (lástima que nunca se me ocurrió sacarle una foto).
Pues bien, con ese recuerdo en mi memoria y esas ganas de cambiar mi vida surgió la idea: ¿por qué no montar “la casa de Sonia” en Madrid? Claro que no tengo ese hermoso jardín, pero sí podría montar una tiendita en mi propia casa en la que vender las cosas que me gustan y viajar por el mundo para recopilarlas. Así que me puse manos a la obra. Para empezar, rebusqué por España y he logrado encontrar una ropa genial de stocks de diferentes marcas y a precios muy económicos, a algunos jóvenes diseñadores que están haciendo ropa y accesorios chulísimos, collares de piedras semipreciosas traídos de la India y otros exóticos lugares…, pero también he contactado con gente que hace repostería por encargo, masajes relajantes y terapéuticos (qué te parecería venir a ver mi tienda y aprovechar para comprar un tarta exquisita y darte un estupendo masaje)… y muchísimas cosas más.
Y con todo esto he decidido comenzar con mi tiendita en casa (a la espera de mi próximo viaje a Nueva York, que ya está planificado y desde donde empezaré a traer cosas diferentes).
Al montarla en casa puedo vender mucho más barato, pues me ahorro los gastos que da un local y que finalmente es lo que hace que se encarezcan las cosas, con lo que nos beneficiaremos todos (menos los dueños de los locales, claro). Ya sabéis que mi objetivo es salir de mi propia crisis y contribuir de alguna forma a que cambiemos nuestra mentalidad y comencemos todos a salir de esta crisis de la mejor forma posible y olvidándonos de la prima de riesgo, que maldito el día que nos enteramos de que existía, pues todos éramos bastante más felices antes de saberlo. Pues esta es una forma de cambiar de mentalidad, de cambiar nuestra manera de comprar, de trabajar, de vivir.
Ya os avisaré, pero mi idea es iniciar este proyecto con un mercadillo a principios de mayo del que os daré todos los datos en los próximos días.
Para abrir boca, os enseño este vestido (es de Daniel Boudon para Formes París, de algodón y lino), que es de los que encontré en los stocks y me quedé para mí, y que saldría por unos 12 euros (que sería el precio medio de la mayoría de la ropa). Espero vuestros comentarios, porfa.



Os dejo un detalle para que se aprecie un poco mejor la tela, pues es lo más bonito del vestido, ya que, aunque no se vea muy bien, tiene un cierto relieve que la hace más bonita. Además, es de un tacto genial, pues es algodón y lino.